Llega el primer bebé

Capítulo II La familia de Carmita era de los Altos de Jalisco y su abuelo había sido activo revolucionario y después, más Cristero que los mismos curas, lo que le valió que la Revolución le hiciera Justicia quitándole cuanto terreno tenía y ya grande optó por emigrar al centro del país, donde le ofrecieron algunas hectáreas por el rumbo de “Las Pirámides” y donde no tuviera tantos problemas, con los que el llamaba herejes de la iglesia, por un amigo muy cercano a la familia que era a su vez primo del Párroco de San Juan Teotihuacan ante quien movió sus influencias, para rescatar al pariente al que llamaba un gran y heroico soldado de Cristo Rey y de quien dijo, sería un digno ejemplo en el pueblo.
0 Shares
0
0
0

 

Así en ese ambiente de celo religioso y castidad casi monástica; creció la tímida pero hermosa chica, con una pequeña salvedad que a la larga le traería una serie de problemas que ni ella imaginaba y esto era el detalle de que toda su familia así como adoraba a la Virgen de Zapopan, también idolatraba a: ¡Las Chivas del Guadalajara!

 

Ese mismo día de boda y terminadas las fiestas; acomodados en su tibio colchón; Benito le dijo a su Carmita: “Espérame tantito a que me ponga mi ropa de batalla y campeonato, porque un momento como este hay que vivirlo intensamente; como si fuera el clásico”. La recién desposada, mas preocupada por el momento que iba a vivir, apenas tenía cabeza para saber lo que haría su hasta ahora muy normal y hasta rutinario otrora novio y ahora marido, quien en pocos minutos le quitaría algo más que las sábanas…

 

Ella, meticulosa y cuidadosa de las formas, había apagado las luces y dejado encendida una veladora que iluminaba a buena cantidad de Santos y Ángeles quienes parecían estar ubicados en el mejor de los palcos para ver el inicio de la vida íntima de la provinciana. Pero cual sería su asombro y sorpresa cuando salía del baño el hombre que la habría de iniciar en las artes amatorias al verle con shorts y camisa del ¡América!…..

-¡Benito que haces! ¿Quién eres?

Gritó con gran estruendo la joven, lo que hizo que hasta los santitos que estaban de cara a la pared, se voltearan y la veladora se iluminara con más fuerza haciendo que todas las representaciones religiosas ahí presentadas en ese improvisado Altar, se levantaran de sus butacas pues nunca habían presenciado o visto algo así.

-Pero amor, ¿Qué pasa?, -le preguntaba Benito a su ahora mujer la que fuera de si y aterrada como si hubiera visto al mismísimo diablo le decía:

-¿Cómo pudiste? ¿Por qué no me lo dijiste?

-¿Qué no te dije?

-Que le ibas al América, mi padre nunca lo hubiera consentido, ahora no podré ser tuya.

-¿¡Que qué ¡?

-Me ocultaste algo muy grave y ahora, nunca seré tuya.

-Pero Carmita amorcito, princesita preciosa, mi Canelita; déjame anotar aunque sea un golecito…

-¡No nunca! Y no me digas Canelita, sólo mi Padre podía hacerlo…

 

Así paso el tiempo y sin saber a ciencia cierta bien ni como, a los nueve meses llegó a la vida del singular matrimonio una linda bebé a quien Benito nomás por fregar le quiso poner el nombre de América; lo que fue obviamente rechazado y con la amenaza de Carmita de recoger literalmente “sus chivas” e irse con su mamá.-en aquella época aún no había tantos divorcios como hoy y el principal argumento era el de me voy con mi mamá con todo y mis tiliches y claro con los niños incluidos. Lo que daba unos meses para que el marido acabara de enfiestarse y después, por lo general, había un reencuentro y la familia se reunía nuevamente, pero esos tiempos ya se fueron.- a lo que Benito reculó y le dijo que se llamaría como los Ángeles, así que sin más conflicto de por medio se le quedó el nombre muy neutral de María de los Ángeles, mismo que no lastimaba ni hería ninguna susceptibilidad.

 

Benito y Carmita habían encontrado una neutralidad basada en una coexistencia la cual sin decirlo explícitamente, implicaba un “acuerdo de no hablar de futbol”, lo que permitió al matrimonio navegar con cierta vigencia y tranquilidad, en lo que era una familia media feliz y con los problemas típicos de la clase media mexicana de inicios de los años 70´s.

 

 Capítulo Anterior                   Capítulo Siguiente

 

 

0 Shares
Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like

Valorando a su familia

Capítulo IV

crucero.png En el viaje por el crucero a los ganadores de la compañía para la cual trabajaba Carmita, y como despedida, tras largos recorridos en museos y diversas ciudades europeas; les habían preparado los ejecutivos de la misma y con el fin de emocionar aún más a sus vendedoras estrella; un show para las que iban sin pareja; con bailarines italianos y griegos. Sobra decir que una vez terminado el espectáculo los camarotes de las vendedoras estrella estaban ocupados; por lo que Carmita, desechando a los tres bailarines que se le ofrecieron; se resignó a salir a tomar aire a la cubierta del barco, con una copa en la mano y cosa extraña, un cigarrillo en la otra; respiraba profundo y pensando en su familia y su Benito… “Hay Benito si vieras cuanto te quiero y amo, y sin merecértelo, pero aún te respeto y te sigo dando tu lugar”.

Ver más