La pareja ideal

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Capítulo II   Después de la primera cita, todo cambió. Ariadna estaba perdidamente enamorada de Mario, él parecía en verdad ser el hombre perfecto y pasaban mucho tiempo juntos, aparte de las horas que se veían en el gimnasio. Al poco tiempo iniciaron una relación formal; Ariadna comenzó a alejarse paulatinamente de sus amigas pues dedicaba todo su tiempo a Mario.


Aunque ella le tenía toda la confianza y lo amaba, poco sabía de su pasado, él le había contado algunas cosas como que era de Sonora, que su familia vivía allá y que él había llegado al D.F. simplemente porque quería conocer más de su país.


Una noche Ariadna y Mario terminaron con su rutina de ejercicios en el gimnasio y se dirigieron al departamento de ella como de costumbre, para cenar y pasar un tiempo juntos, incluso algunas veces él pasaba la noche ahí. De camino al departamento platicaban sobre su relación cuando Mario soltó una pregunta.

- ¿Qué opinas de que vivamos juntos?

- ¿Juntos en donde?

- ¿Cómo que en donde? Pues ya casi es como si viviéramos juntos, siempre estamos en tu departamento, más de la mitad de la semana vivo ahí, incluso parte de mi ropa y varias de mis cosas ya están ahí.

- Pues yo te amo y me encantaría estar con tigo todo el tiempo.

- Ariadna, ¿por qué no nos casamos? Yo también te amo, y aunque no tengo mucho que ofrecerte sé que podemos ser muy felices.

- ¿Es enserio? ¿en verdad te quieres casar con migo?

- ¡Pero que pregunta! Por su puesto que quiero.

- Y ¿cuándo?

- Lo más pronto posible.

Después de aquella conversación llegaron al departamento de la Condesa, en el cual a partir de ahora ya nunca más estaría sólo Ariadna, o al menos eso pensaba.

Una vez en el departamento comenzaron a hacer planes sobre su vida juntos. La decisión que tomaron fue que Mario nunca más tendría que irse a su casa, la cuál Ariadna no había tenido oportunidad de conocer pues estaba del otro lado de la ciudad y Mario siempre tenía la atención de pasar por ella al trabajo o se veían en el gimnasio. Pasaron juntos una noche romántica pues festejaban su nueva vida en pareja.

Pasaron algunos días, todo marchaba perfecto y empezaron a hacer planes acerca del matrimonio. Él tenía la convicción de que sería mejor si formalizaran más su unión, Ariadna por supuesto estaba encantada, no podía creer que hubiera encontrado un hombre que se quisiera comprometer realmente con ella y no simplemente vivir en unión libre. Lo platicaron durante algunos días y al fin lo decidieron, unirían sus vidas legalmente dentro de un mes. Todo parecía excelente, sin embargo en ese momento se enfrentaron sus distintos puntos de vista:

- ¿Y en dónde vamos a hacer la recepción?

- ¿Cuál recepción? Mi amor a mi nunca me ha gustado eso de hacer una gran fiesta, en realidad no le veo mucho caso, lo importante es que nosotros sepamos que nuestro amor nos une, no necesitamos que un montón de gente nos esté viendo y nos critique.

- Pero entonces, ¿que quieres que hagamos? Mis papás ya saben que vivimos juntos y tú sabes que al principio no estaban de acuerdo, pero ahora que les dije que nos casaríamos están muy emocionados.

- Pero no se trata de eso, en ese caso yo no estoy con mi familia, pero no me importa por el simple hecho de que estoy con tigo, aparte tú sabes que tus padres siempre se han opuesto a que estemos juntos y pues yo no sé si me voy a sentir a gusto compartiendo este momento tan especial con ellos.

- Mario ni siquiera los conoces, yo creo que se pueden llevar bien y en todo caso pues te tienen que aceptar porque yo te amo y quiero estar contigo, así que deben respetar esa decisión.

- Ariadna si realmente me amaras no te importaría nada más, tal vez esta idea no sea tan buena, yo he dejado todo por ti, no me importa estar lejos de mi familia o estar aquí y saber que todo esto es tuyo porque yo no tengo más que ofrecerte, todo porque realmente te amo, pero no sé si tú…

- No digas eso por favor, sabes que este departamento y todo lo que hay en él es de los dos y yo también te amo, sólo que no entiendo por qué no quieres conocer a mis papás y pues yo siempre había soñado con una boda linda.

- Imagínate algo más privado, sólo tú y yo no necesitamos a nadie más, hagamos algo más íntimo.

- Esta bien, yo te amo y eso es lo único que me importa.

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