La comunicación en la pareja

Es por demás sabido que la pareja es la base de la sociedad, que a través de esta podemos formar núcleos familiares o ser parte de estos. Con el tiempo, como en todo, las parejas también han evolucionado, por lo tanto la forma de comunicarse dentro de estas también.
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En décadas pasadas podíamos ver que las parejas eran formadas por decisión de los padres, ni siquiera se podía escoger, mucho menos conocer a la persona y así comunicarse con ella; se llegaba al matrimonio siendo desconocidos, dormían en camas separadas y cada uno ejercía su papel a cabalidad sin estrechar lazos, el hombre siempre proveedor y la mujer encargada de las labores domesticas y la crianza de los hijos. Así podían vivir durante años, literalmente “hasta que la muerte los separara” y probablemente sin llegar a conocer a profundidad los gustos, los sueños y las inquietudes del otro, mucho menos compartir las metas, los disgustos, las angustias, la crianza de los hijos y todo tipo de situaciones que en la pareja son cotidianas; en esta época la comunicación estaba en segundo plano, todo era frio tal vez hasta superficial, la mayoría de las veces se olvidaban los sentimientos.

Tiempo después todo fue cambiando, empezando por que ya se era libre para escoger a los compañeros sentimentales; los noviazgos marcaban el camino al matrimonio y ya en este, los roles de género fueron complementándose. Los padres ahora compartían tiempo con sus hijos, colaboraban en la educación de estos y tomaban un papel activo dentro del hogar, lo que le permitió a la mujer ser más independiente, tener tiempo para dedicarse a otras actividades y comunicar sus necesidades, ambiciones, preocupaciones, simplemente compartir más, ahora la vida en pareja era más dinámica y la comunicación en esta comenzó a ser un factor clave de felicidad o infelicidad, dependiendo el caso.

En la actualidad, la comunicación es esencial. Desde el noviazgo, nos permite conocer y evaluar los diferentes aspectos del individuo, darnos cuenta de que valores tiene, cual es su personalidad, que piensa, que hace, cuáles son sus necesidades, expectativas, objetivos, mostrándose uno al otro sin poses, sin caretas reflejando así su propia personalidad y sentimientos, cosas que se vuelven fundamentales al establecer un matrimonio.

La comunicación puede llevar al entendimiento, a formar parejas armoniosas; nos permite comprender y entender circunstancias, compartirlas y justificarlas, tolerar o rechazar actitudes o situaciones con las que no comulguemos y retirarnos a tiempo. Recordando que hay muchos aspectos que se comparten como lo son, la convivencia con la familia política, las necesidades de cada uno, el tiempo libre, la sexualidad, entre otros, es trascendental tener clara la forma en que esta es establecida en la relación sentimental.

Las parejas contemporáneas carecen de tiempo para convivir; el mismo estilo de vida hace que se coexista más con otras personas que con la pareja misma, lo que la mayoría de las veces genera un vacio, un hueco de necesidades personales y afectivas que equívocamente no comunicamos a la persona con la que se comparte la vida. En nuestra experiencia, la mayoría de las consultas provienen de personas involucradas en relaciones donde la comunicación ha sufrido fracturas o simplemente ya no existe. No podemos dejar de tomar en cuenta que si la comunicación tiene un lugar de suma importancia en las relaciones personales, no lo es todo, también es necesario que el entendimiento y la tolerancia sean herramientas de las cuales echar mano a la hora de tomar decisiones, para así compartir la responsabilidad de sus consecuencias.

La comunicación también puede hacernos entender que muchas veces no se compartirán los mismos puntos de vista, que las opiniones serán diferentes y que es muy importante escuchar lo que el otro quiere y razonar juntos, para que de esta forma este lazo no se pierda al contrario sea alimentado por la paciencia y el amor.

El matrimonio o cualquier tipo de relación de pareja que conlleve un compromiso tienen que estar bien sustentado en un profundo sentimiento, en la responsabilidad misma de una decisión propia e intima de compartir buenos y malos momentos, por ende el entendimiento, la comunicación y la armonía serán parte de la vida misma y se fortalecerán lazos de amistad, compañerismo y complicidad necesarios para una convivencia estrecha, libre y confiable.

 

 

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