Engaño mental

Buenos dias, Hace un año que estoy con mi pareja y realmente estaba feliz hasta el momento de ahora que estoy totalmente confundida. Cuando conoci a mi pareja tenia una imagen muy distinta. Lo veia perfecto y diferente a los demás ya que no era el tipico hombre que solo busca una noche.Mientras nos conociamos yo me iba enamorando mas y mas, lo cual me hacia luchar por el aunq sabia que el estuvo enamorado de otra mujer. Con el tiempo el se ha fijando en mis valores y todo y decidio empezar una relacion conmigo. Yo claro , fui la persona mas feliz del mundo. Porfin alquien que es diferente y me quiere. Todo era perfecto , era todo lo que buscaba , sinvero , cariñoso , romantico … TODO. El es muy celoso lo cual aveces me agobiaba mucho porque es un celos enfermizo, con eso quiero decir que no me deja tener amigo masuclinos ni me deja compartir fotos ni usar whatsapp si no es para hablar con el. Todo eso yo aceptaba porque yo tambien soy muy celosa porque mi pasado pareja me engaño muchas veces sin que yo lo supiera. La cuestion es que yo cuando estoy con una pareja le entrego todo todo y le doy toda mi confianza . Lo malo de eso esq muchas veces te fallan. pero aun asi siempre le doy todo de mi. Mi pareja llego de su pais hace 2 años y bueno hace unos meses cuando ya llevabamos 4 meses un dia sin querer le habia escrito una chica en el facebook y lo abrio delante de mi y rapido lo cerro y bueno en ese momento no habia pensado nada. pero depsues otro dia ya me dijo que escribiera un mensaje de su movil y al entrar baje abajo para buscar el contacto y me fije que habian muchisimas chicas con las que chateaba. Yo se lo reclame y me dijjo que no hbalaba nada malo con ellas asiq me tranquilize y nada. ya una vez pasado eso ya un dia abri una conversacion y realmente empeze a temblar . le habia escrito cosas como que iba a traerla al actual pais para que estuvieran juntos y que tendrian una vida feliz junto y eso con mucho jajajajaj ( todas las chicas con las q escribia no son de aqui son de su pais ) al verlo le pregunte si el escribia con otras chicas de una manera fea y me juro que no. y ahi entonces  se lo reclame y el mentia y mentia q no y q no y su escusa siempre es “mejor terminemos no estoy para que me jodas” y me dice que no me enñaria nunca que le explique como me podria engañar si todas estas en otro pais. Yo eso le perdone como todo le perdono.   Ahora he llegado a un punto que sufro de dependecia emocional. No tengo valor para defenderme , no tengo autoestima y no puedo separarme de el, dejo que me falte el respeto , ya no soy yo misma, no tengo hhobbys no tengo amigos . soy totalmente suya. soy su sombra . NO PUEDO SEPARARME DE EL NO PUEDO . SIENTO QUE ME VA A PASAR ALGO HORRIBLE SI PERMITO LA RUPTURA. Pero es automatico. pienso aveces , es mejor temrinar puedo ser una persona otra vez ya no estar encerrada en su mundo. pero a la hora de pelear de algo aunq sea tonteria el se vuelve rabioso y muy malo . nunca me alzo la mano aunq aveces pareca q lo haria pero nunca lo hizo y no lo hara ! AHora que mas o menos todo iba bien , he descubierto que aveces en su trabajo desde el movil de la empresa ha llamado a muchas prostitutas y ha hablado con ellas . 1 minuto o asi me di cuenta porq no confio en nadie y me siempre tenia ese miedo. Se lo he dicho y me dijjo que no q solo lo hace para curiosear y reirse un rato. ami me duele eso. me miro a los ojos y me dijo que nunca quizo quedar con ninguna de ellas que solo por reir las llamaba para saber como son pero que jamas quedaria con una de ellas. yo nose que hacer me ha dolido tanto que no dejo de emparanoirarme y hacerme preguntas que que cosas en realidad le pregunta , de que hablara, porque lo hara. El me ama lo se y de eso estoy segura pero relamente es un hombre que mira mucho las mujeres. Tal vez deverdad nunca me engañaria fisicamente pero no soporto eso que hable con prostitutas en mis espaldas. si es por reir pues lo puede hacer delante de mi. No se donde tengo mi corazon . De nuevo le perodne todo por miedo a perderlo pero realmente siento q estoy perdiendo toda mi personalidad y cada vez soy más pequeña. ud que piensa ? exagero y deberia creerle o es una mentria mas ?
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Engaño

Mi esposo me dejo aegun yo tenía un matrimonio sólido, pero resulta q me habia estado engañando por mucho tiempo, yo habia visto señales las cuales lo afronte y me lo negaba siempre lo nego me decia q me amaba, q era el amor de su vida, cumplimos 14 anos de casados el 14 de julio, y el 27 de este mismo mes me hablo una mujer y me dijo q el tenia a otra lo fonfronte y lo reafirmó q si habia otra persona q se enamoró q de mi solo sentia aprecio cuando unas pocas horas antes me dijo q me amaba, hoy estamos en trámites de divorcio pero tenemos una niña hermosa yo.lo amo pero ya entendi q el a mi no, la otra persona es mayor q el con 8 años y el dice q es de su edad, no quiere darme solamente el 15% de pension q corresponde a 2200 nada mas, me hija la teniamos en colegio, tenemos muchas deudas y mi cheq no gano porq por solventar gastos yo sacaba los préstamo, no se porq jn amor de tantos años se acabo  

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Desilucionada

Buenos días, primero muchas gracias por escucharme. Tengo 21 años de matrimonio y dos hijos de 21 y 17 años. Al año de casado mi esposo me engañó y le perdoné, a los 10 años nuevamente tuvo una relación supuestamente sólida con alguien, me lo confesó y dijo que se iba. Nunca se fue y me pidió perdón y lo hice.

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La conversion de Natalia.

La conversion de Natalia.
Estaba llegando la hora de cierre de la oficina. 20.50. Algunos ya se habian retirado, pues no había mucho trabajo. Apagaron algunas luces y Natalia empezó a guardar sus cosas cuando notó que solo estaba ella y Darío, un compañero un tanto oscuro, con el que casi no tenía trato.
Él la mira, gira su cabeza para un lado y otro y le dice “Creo que estamos solos, no?”. “Si” responde ella, sin levantar la mirada de las cosas que estaba poniendo dentro de un bolso. Dario, con voz pnzante, sin ningún atisbo de temor le pregunta “¿Querés?” mostrándole, con una convincente sonrisa maliciosa una bolsita con cocaína. Ella, sin emitir un solo sonido ni expresar ningún gesto, sintió que se mojaba. Sin dar muestras de aceptación bajó su mirada algo nublada a su bolso intentando disimular su estado.
Claro que Natalia tomaba. Solo con Luciano, su pareja y siempre en un único y definitivo entorno sexual. Ella y su marido aspiraban cocaina juntos o, esporádicamente, con alguna amiga de ambos y ese revuelto terminaba en algunos besos o sexo de a tres. Para Natalia, la merca, solo tenía un determinado objetivo: el sexual. Pero ¿tomar sola? Peor aun: ¿compartir unas lineas de merca junto a su compañero en la ya desierta oficina? Eso nunca pasó por su cabeza.
Ante la insistencia de Darío solo atisbó a responderle “Vos estás loco, ¿no?” una respuesta que claramente no era positiva pero tampoco negativa.
Y Darío tomó la iniciativa e insistió con la acción: sacó un platito que tenía en un cajón, volcó un puñado del polvo blanco (ante la cada vez más asombrada y temblorosa Natalia) y con una gillete armó rápidamente y con maestría 4 líneas largas y gordas. “Dale, total ¿quién se va a enterar?”
Darío estaba jugando con fuego y Natalia sentía un ardiente e irresistible calor entre sus piernas. Como un flash pensó en su pareja, compañero de locuras, en la confianza mutua que lograron construir, en la lealtad que se gestó con esa especie de pacto no escrito que hablaba firmemente que no se cortarían solos para temas tan delicados e íntimos como tomar merca y, obviamente, tener sexo. Darío, demostrando una personalidad decidida y dominante supo leer que la duda de Natalia que otro tomaría como una respuesta negativa y tajante representaba más una cuestión de “no debo” que de “no quiero”. Entonces sin hablar una sola palabra más, tomó hermoso y fascinante billete de 10 dólares lo enrrolló velozmente y le acercó con su mano izquierda el plato con las perfectas lineas blancas y con la derecha, el improvisado tubo. Natalia, que vió toda la secuencia como si hubiese durado menos de 1 segundo, empezó a ceder cuando su mente comparó y se escuchó pensar: “Ufff, arma las líneas mucho mejor que las que corta Luciano” y ese mero pensamiento volvió a producir humedad en su entrepierna. Ya se estaba entregando. Lo sabía y se sintió embriagada por la situación, como… borracha, mareada... y en semejante estado de sometimiento notó que la cocaína, rápida, fácil y cómodamente ingresaba por una de sus fosas nasales.
Ahí se dió cuenta de que ella no tenía nada en sus manos. ¡Ella no había tomado el tubo de papel! Abrió los ojos y vió con excitación extrema que Darío le había colocado en su nariz el billete enrrollado y pegado al plato que él mismo sostenía, como un dueño que manipula el deseo de su sometida. Y lo que ella suponía que se precipitaría, ocurrió en ese instante. La rica merca dentro de ella la empujó y sin tomar conciencia Natalia ya estaba desnuda, caliente, gozosa, con el duro miembro de Darío en su boca.
La personalidad frágil de Natalia era su secreta perdición: ella, por cortesía, amabilidad y pudor nunca enfrentaba con un “NO” lleno de decisión férrea cualquier circunstancia que otra persona propusiera y ella no debía acceder. Cuanto mucho, respondía con un “jajaja” por cumplido y se retiraba sin marcar territorio propio ya que jamás iba a pegar un puñetazo en una mesa reclamando derechos o para cortar de plano una situación que la molestaba o que no correspondía, ya fuera por cuestiones laborales con un jefe, o por situaciones injustas con un compañero o con alguna clienta maleducada. Pero, de ser permisiva por educación a encontrarse teniendo sexo infiel con alguien con quien jamás entabló un diálogo la sorprendía y la calentaba. Mientras sentía como el miembro gordo, tórrido y magnífico de Darío la penetraba y él empezaba a bombearla comprendió que la había arrastrado a complacer y entregarse por completo a otro hombre que no fuera su esposo. Darío casi la había forzado, obligado, pasó por encima de su tibia negativa y ese claro gesto de dominación fue vital para dejarse sojuzgar totalmente.
Mientras Darío le sacaba el sweater y desprendía su corpiño, le recordaba que aun quedaban 3 lineas en el platito. “Tomate otra” ofreció y Natalia obedeció inmediatamente. Toda la escena le pegaba duro en su morbo: que Darío ponga las reglas, la excitaba. Complacerlo totalmente, la enloquecía y estar engañando a su pareja no solo con sexo sino también compartiendo la rica cocaína con otro hombre que no fuera Luciano la enloqueció. No lo pensó, ni lo determinó. Pero estaba claro que al menos en ese sucio y retorcido momento, ella le pertenecía a su compañero de trabajo devenido en su dueño y amante, pues era asi claramente como ella entendia que funcionan los vinculos, sus vínculos: ella siempre sumisa, excitada de complacer a un macho que domine.
Aspiró con fuerza otra más y le pidió, con ternura, que él la acompañe. Asi vió por primera vez a otro hombre que no sea su pareja tomando cocaína y ya su éxtasis era incontrolable. Perdió el uso del tiempo y el espacio, y cuando –cual espiral que marea- caía en la realidad, aunque fuera por segundos, se veía en el baño de hombres de su oficina, merqueada, desnuda y compartiendo sexo y droga con otro hombre. Más allá de que una pequeña voz de alerta, de peligro le adivirtió en su cabeza que todo ese cuadro, absolutamente todo, era lesivo para su vida personal, su relación con Luciano y la precisa posibilidad de perder todo por un arranque irracional, Natalia se entregó por completo a los deseos y pautas que Darío forzó. Y en ese estado comprendió que no solo sería imposible negarse si esa circunstancia con Darío se volvía a repetir. Era seguro que con cualquier otro hombre que actuase igual de determinante y ofrezca un seductor y arriesgado “cruze de límite” con tanta decisión ella iba a ceder de la misma forma. Solo había una manera para que eso no ocurra con cualquier otro y era el reconocer y aceptar que acababa de darle los mandos de su sumisa voluntad a su hasta hacía un rato, casi desconocido compañero de trabajo.
Natalia tuvo 3 orgamos. El último, cuando su macho le metió un puñadito de merca en su nariz y ella aspiró gozosa y complaciente. Como era de esperar, Darío no usó preservativo alguno y llevando la dominación al máximo le dijo: “senti como te lleno de mi”. Ella exclamó "si" y escucharse la hizo temblar. Acto seguido el semen de su macho la inundó y ahí mismo, la nóvel infiel tuvo un cuarto y total clímax.
Natalia estaba caliente, plena, embriagada pero muy temerosa. Si Darío hacía una rápida lectura de lo ocurrido, iba a darse por enterado que desde ese momento él podía hacer con ella lo que deseara. Y, con semejante autorevelación Natalia se sintió arder por dentro ante semejante peligro.
Se lavaron rápido, ya eran casi las 21.45 (hora en la que habitualmente llegaba en colectivo a la casa que compartía con Luciano) y se animó a preguntarle a su reciente amante si podía llevarla en el auto lo antes posible y asi disimular la terrible deslealtad que había cometido. Dario accedió, se vistieron, cerraron la oficina y subieron al auto de él con rumbo al hogar de Natalia. Su macho, mientras manejaba, le dedicó palabras dulces, sensibles, acogedoras que calmaron el remolino que ella tenía en su interior, una lucha entre el goce completo (que corría peligro de repetirse) y la locura que acababa de cometer. La dejó a media cuadra y cuando se bajaba, la tomó de la campera y forzó un apasionado y húmedo beso de despedida.
Natalia entró a su casa veloz pero sigilosamente. Luciano se encontraba en el jardín trasero jugando con los gatos. Ella le gritó “amor, ya llegué, entro al baño” y se encerró caliente y confundida. Sentada en el inodoro escuchó que su pareja entraba a la casa y, rumbo a la cocina, le decia que iba a freir una milanesas. Ella le contestó “genial” sabiendo que no tenía hambre, su estómago estaba cerrado de miedo y fogosidad. “Me pego un baño rápido, entonces” le cuenta. Abre la canilla de la ducha, se quita la ropa con olor a sexo, a trampa, a su nuevo y sorpresivo macho, a leche, a sus jugos. Y se mira las marcas de las piernas y los brazos: Darío la había cogido duro, con violencia y estaba realmente movida por la aparición tan rotunda de su compañero.
Cuando metió la cabeza bajo la lluvia, su cabeza seguía con la imagen: ella, desnuda con otra carne dentro suyo, siendo infiel a su marido, regalada, merqueada y aceptando llenarse con el semen de su amante. Despejó el sentimiento de culpa deslizando sus dedos a su clítoris y se encontró, sorprendida, masturbándose repitiendo mentalmente “Ah, Darío… ahh… más”.
Salió relajada, minimizando su falta, notando que la líbido derrotaba al malestar pese al sentimiento de culpa por saber que lo ocurrido no había sido algo ocasional y que no se repetiría. Ella deseaba otro. Y otro más. Pensar de esa forma la sorprendió y tras una cena con pocas palabras se acostaron y mientras Luciano se dormía Natalia descifró lo que estaba ocurriendo en su mente: hasta las 20.50 de ese dia, los roles de su vida eran claros. Ella satisfacía a su marido otorgandole el cetro del sexo y de alguna forma “el poder” mientras que su papel era el de sumisa y complaciente. Nunca se había planteado cambiar esa rutina que ya era costumbre en su relación. Pero al aparecer Darío y lograr doblegarla, ella reconoció que él se hizo del mando, que ella ahora le pertenecía y por consiguiente era claro que había unas nuevas reglas, las que imponía su "macho" y esta secuencia ubicaba a Luciano como "el más débil" de ese nuevo y sorpresivo panorama. Asi que, ahi, en su casa, la culpa que sentía ante el claro perdedor, Luciano, su pareja, era mínima. Y eso la confundía, la ponía nerviosa pero la excitaba...
Por la mañana aun con todo ese cóctel dentro de ella, mientras iba a su trabajo se notó impaciente, incómoda, insegura. ¿Cómo debia comportarse al llegar? ¿Cómo se interrelacionarían con Darío? ¿Cómo actuaría él, en consecuencia?
Al llegar notó que el clima era el de siempre. Saludo a todos sus compañeros mientras su ahora "amante oculto" actuaba como era su costumbre, silencioso, casi sin destacarse del resto y en ese clima normal Natalia se fue relajando, aunque era claro que ella esperaba ansiosa, excitada, caliente, expectante ese momento preciso, en el que todo cambiaba y se volvía embriagador: el horario de cierre.
A las 20.50, como era rutina, cada uno de sus compañeros de trabajo comenzaron a tomar sus cosas y a despedirse de todos. Ella, para hacer algo de tiempo, comenzó a guardar sus cosas muy lentamente mientras disimuladamente levantó la mirada haciendo un leve paneo entre los escritorios y las computadoras pero, para su sorpresa, notó que Darío ya no estaba. Se desesperó, se sintió frustrada, desilusionada pero algo aliviada, quizás. Fue al baño de damas para hacer una última micción y al instante sintió un sonido y mirando por el espejo comprobó que ahi estaba él, su dueño. Al verlo entrar por la mezcla de miedo, culpa, excitación y alegria literalmente sintió una especie de orgasmo. Su amante la besó como solo besan los que son dueños de una mujer y Natalia no tuvo vergüenza “Dame merca” le dijo. “Quiero ser tuya, puta, infiel, merquera”. Dario tenia algo preparado, claro. Puso el plato en el piso del baño, trabó la puerta armo 6 lineas y le dijo “Sacate toda la ropa, ponete en cuatro patas y empezá a tomar”. Sin pensar si estaba bien o mal, al instante estaba obedeciendo y mientras ella tomaba la primera raya de cocaina, Dario escupia sus dedos índice y medio y le estimulaba el orificio de su hermoso culo. Ella cerró los ojos y visualizó la imagen.
Mujer casada. Desnuda en el baño de su trabajo. En cuatro patas, jalando merca y a punto de ser cogida por su amante dominador por el traste. Ni en sus peores sueños cargados de morbo siquiera imaginó esa situacion. No supo como, pero mientras se metiá la segunda linea, ya tenia el trozo caliente de él, su dueño, dentro de su culo. Volvó a visualizar la imagen. ¿Tan puta, infiel y regalada podía ser con este hombre? Y tembló de calentura. Darío mientras la cabalgaba, cual domador que somete a una yegua, la masturbaba con sus manos, asi fue que logró que acabe varias veces. No solo por el estímulo físico. Lo que estaba ocurriendo la emborrachaba de locura, entrega y sumisión. El le pidió el plato, lo puso en la cintura de Natalia quien escuchó con estremecimiento una larga y descontrolada esnifada. Dario la llenó en su estertor final, la dio vuelta con mucha suavidad, la beso tiernamente en la boca mientras jugaban con sus lenguas y suavemente le introdujo su pedazo de carne, aun erecto, en su entrepierna. Hay que decirlo claramente: su macho estaba cumpliendo con cada una de las normas que hacen a un dominador. Natalia se estaba sintiendo atraída sentimentalmente. Ese tipo al que ella ni registraba 24 horas antes, había logrado que ella realmente se sienta suya. Ya no solo en la carne, Natalia estaba enloquecida por él. Como la noche anterior, la llevó a su casa. Esta vez estaba más enchastrada, sucia, merqueada y deshinibida que la primera vez. Cuando Dario detiene el auto la mira y le advierte: “Como notarás, esto no termina acá. Mañana vamos a cojernos fuera de la oficina, en el departamento de Mariano”. Natalia lo miró con un gesto de no comprender. “Si. Viste Mariano, el que tiene la imprenta frente a la oficina? Bien. Vive en el edificio de arriba. Mariano y yo hemos coincidido hace meses en que te teníamos ganas, que estás muy buena y sos muy puta como para desperdiciarte. Mañana, Nati querida, vamos a cojer los 3”. Y mientras la besaba mordiendole los labios, le colocaba una bolsita de cocaina en el bolsillo del sacón.
Natala bajó del auto confundida, asustada, excitada, desbordada. Entró a su casa. Luciano no estaba. Se sorprendió, pero igual no perdió tiempo y entró al baño con prisa. Saco la bolsita del bolsillo y se metió dos rayas que la transportaron a la oficina, al sexo con ese tipo tan extremo, a la trampa. Por primera vez experimentó sentirse como una verdadera puta.
La merca ya no era un estimulo extra para su pareja y ella. Ahora era la contraseña que la transformaba en una rica ramera.
Lo que ocurrió la noche siguiente fue tal cual lo planeó su dueño, Dario. Ella desnuda, merqueada, caliente y entregada ya no solo a su macho. Mariano, el de la imprenta frente a la oficina la estaba disfrutando y colmando sus deseos más sucios, bombeandole su concha humeda y rosada, abriendole sus delgadas y largas piernas. Asi: tan abierta que la definición de sometida era perfecta mientras su amante le ponia dulcemente su pene en sus labios.
Natalia era una mujer exhuberante. Y era evidente que Dario no habia mentido: Mariano y él le tenían ganas hacia rato. Y Natalia se había perdido para siempre...

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Dudosa

Ya sentia con tiempos anteriores, que me engañaria, siempre fui una persona muy independiente, y siempre queria ser llevar la batuta de mi casa, todo ha comenzado porque mi papa fui infiel con mi madre y siempre pense que el me engañaria y dicen que uno atrae lo que piensa..

 

Llevabamos un tiempo donde nos sentiamos indiferentes, creo que los dos nos dimos cuenta, pero nuestros trabajos nos absorvia tanto que era mas importante tener un nivel economico mejor que sentirnos mejor, tenemos 1 hija que vivia todo el tiempo en la guarderia y con niñeras, nos perdimos totalmente en el trabajo, pero siempre considere que el nunca me engañaria porque me admiraba tanto que lo tenia todo, siempre fui la que llevaba toda la casa la que hizo que viajaramos a europa y seguir creciendo profesionalmente, siempre lo vi como un mediocre y el lo sabia porque siempre me reprocho porque no teniamos familia, porque siempre lo abandonaba, cuando decidi casarme con el, fue porque pense nadie que me aguantaria mis metas, pero me di cuenta que el nunca quizo que yo siguiera creciendo....

 

Esto comenzo con una llamada, la cual quize contestar y resulta que  no alcance, el se bañaba y cuando colgo la llamada de ella se llama alejandra coranges de 44 años con 2 hijos de 14 y 10 años, segun cuando el me contaba de ella era lesbiana, la compañera que llevaba las cuentas de su trabajo, bueno cuanto tiempo llevaban no lose, segun el 2 meses y para esas fechas estarian con 3 meses, yo pense que se valla yo podia seguir adelante, sola gracias al universo y dios siempre he podido mantenerme sola y parte creo que ese fue el problema que siempre lo hice sentir que no necesitaba de el, ahora pienso si se hubiera ido con ella, estaria mejor, le ofreci muchas noches que se fuera y que le apoyaba a que comenzara su nueva vida, pero no se iva ni siquiera dejor que tuviera un duelo, el dolor es muy fuerte fue el invierno mas crudo que pase, pues lo peor es que el estaba confundido, su cuento es que tu no te arreglas, mira tus uñas, pero mi trabajo no me eprmitia tener estas cosas, la arreglada si, y entonces me di cuenta que necesitaba sentiurme bien por mi misma y nada por el, asi comprendi que yo podia seguir adelante sola, con mi hija, el no se si cambiara algun dia pues es la segunda ocasion que pasa algo asi, es la primera que se mete con ella con sexo y su enamoramiento, la vez pasada solo era el coqueteo, busca siempre gente mas grande, no se porque sigo aceptando esta situacion, siempre he creido que hay alguien mas alla afuera esperando por mi, alguien que realmente me quiera, lo que si me di cuenta que no vale la pena  es forzarse por tener la casa y todo para complacerlo, lo cualqueriere decir que me esforce por tener todo y me quede sin nada, ahora me preocupo por mi primero  y el sigue aqui, pero no estoy muy segura, estoy por buscar ayuda para saber si vamos bien o no, ahora estoy primero yo, mi hija y si quiere el esta atras de nosotras, si alguna vez asi fue, ahora con mas razon, me heche la culpa de todo, todos sus reclamos, uno de mis arranques fue cambiar de ciudad y comenzar de cero, les puedo decir que estoy intentado superarlo cada dia, pero ahora me siento mejor, cambie toda mi actitud a la vida y quiero seguir adelante y sobre salir con esta situacion

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INFIEL XXL

Debí imaginarlo cuando me casé con un hombre varios años menor que yo. Aunque pensándolo bien, él me fue infiel desde los primeros años de casados.

Es guapo, simpático, seductor, y mujeriego empedernido. Tantas veces tuve que ver cómo algunas mujeres lo provocaban en mi presencia, que prefiero ni imaginar lo que pasa en mi ausencia.

Conmigo es cariñoso, generoso, atento, y además es un padre excelente. Tal vez por eso o porque lo amo mucho, finalmente me resigné a soportar sus infidelidades como se tolera a la lluvia. A veces llueve, a veces no, a veces por varios días, a veces sólo un momento.

Desde la niñera de mis hijos hasta la hija de mi mejor amiga, desde la enfermera que lo cuuidaba cuando tuvo un accidente a la esposa de un amigo, no le hace asco a nada. Y seguramente sólo me enteré de algunos casos, y sus infidelidades fueron muchas más. Con toda seguridad.

Siempre tuvimos una vida sexual activa y satisfactoria, pero por lo visto para él nada es suficiente.

Y cuando le reprocho sus infidelidades sólo pronuncia una frase: Yo te quiero mucho, de verdad te quiero.

Finalmente, sólo me queda recordar la frase que una actriz dijo hace muchos años en un programa de televisión: Hay que aprender a llevar los cuernos con elegancia...

 

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